Pongo ya he vuelto como si me hubiera ido a algún sitio, infeliz de mi.
Vuelvo de las vacaciones blogueras, algo casi indispensable en agosto, aunque no haya viajado a ningun sitio y no haya dejado de ir al estudio (bueno vale, la semana de feria no fui, pero es cascarilla).
Pero si vives en Málaga, agosto son vacaciones aunque trabajes, eso es así, cosas buenas de vivir en La Costa del Sol.
Yo no se a vosotros, pero a mi en verano me entra una hiperactividad rara, y digo rara porque soy hiperactiva todo el año, pero en esta época me da por irme a la calle, que no es normal en mi. Eso unido a mi reciente soltería ha hecho que una adolescente haya poseído mi cuerpo y no me quiera quedar en casa ni un ratillo.
¿Ahora entendeis porque necesitaba vacaciones blogueras? ¡tenía que aprovechar mi tiempo libre al máximo! Si, trabajar está muy bien y es necesario, pero el resto del tiempo no podía marcharme a casa, tenía que ir a todas las barbacoas, bailoteos, paseos, cumpleaños, piscinas y playeos que me han propuesto, en verano no se puede decir que no a esos planes, y menos si estás pasando una mala racha, que todo el mundo sabe que se quitan así, claro :)
No haré aun un resumen de verano porque hasta octubre me niego a que se vaya, pero os diré que en mi ausencia bloguera me lo he pasado todo lo bien que he podido y que durante septiembre pienso hacer lo mismo, la operación caribeña aun no ha terminado y tengo 3 bodas que dicen que mi tono de piel tiene que subir si o si ya o no me pegarán mis trajes nuevos, y eso no puede pasar, asi que aun me queda playa por disfrutar.
No me tengáis en cuenta los dias que falte por aqui, es porque estoy disfrutando mi tiempo en la calle, ¡aguantaros un poquito hasta que llegue el invierno!